Pensamientos junto al río.

Después de un tiempo de pescar, andar por arroyos, lagos, ríos y algunos mares... caminar  por cerros, montañas, bosques y praderas, he conocido peces, mas dignos, sabios e íntegros, que algunos pescadores con mosca. 

En el pez, halle instinto, fuerza y sabiduría. Halle en el arroyo la ingenuidad de un niño. En los bosques... el silencio justo y protector, en los ríos... descubrí la verdadera grandeza y generosidad, en los lagos, la profundidad...en los cerros el desafío, el los mares la rebeldía y el las praderas la sencillez.


Que lejos están, de poder transmitir algún mensaje... munidos de varitas mágicas, un libro de recetas obsoletas y un batallón de necios, con mas estrellitas de chapa y cartón... que experiencia. Haciéndose dueños de los lejanos, inalcanzables y celosamente guardados secretos. Haciéndose dueños de los peces de todos.

Algunos, se hallan carentes de lógica, independencia conceptual, apegados a la triste porno culture del tamaño del pez, la técnica del sinrazón y sofisticándose cada vez mas... hasta perder la belleza de lo simple, lo sencillo... lo verdadero.

Algunos... se han convertido en gimnastas de la linea, otros en filósofos del sinsentido, los científicos de fly shop. Otros... tristemente en psicóticos de la devolución sin daño, aceptando la contradicción mas idiota y enferma que se puede engendrar nuestra razón... la de mensurar el daño en pro a nuestra diversión, sintiéndonos emperadores del agua, por volver a otorgar el derecho a la vida a un pez. La que el creador nos regalo a todas las criaturas.

Es nuestra religión, la búsqueda, el conocimiento, la simpleza, la verdad y la ciencia. Convencidos de que algunos pescadores con mosca, están siendo pescados por el mas vergonzoso predador conocido... el pescador de necios. Volvamos a lo verdadero...a la esencia. END

Dedicación especial: A esos discapacitados emocionales, que se encuentran con su pequeña cuota de poder.
Autor: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
BROWN TROUT ARGENTINA.
Copyright 2015.
Todos los derechos reservados.

El charco de las viejas.

Un sueño persistente nos llevaba a Chubut, bien al sur... en la Patagonia Argentina. Elegimos el destino, después de varias reuniones de bar. Noches enteras, evaluando, descartando y ponderando destinos. Tal vez, mas de las prudentes. Amparados en mapas, papelitos, relatos e historias de hazañas de temporadas pasadas. Decenas de posibilidades caían sobre la mesa, como cartas de póker, sobre un tablero de incertidumbres, mas que certezas. Pero eran cartas marcadas. El sueño de irnos... la necesidad de estar lejos, de pescar lo jamas pescado... todo ello quedaba atrás, cuando Jordi nos llamaba y manoseaba el azar.

Nos emborrachaba de historias de truchas malas, difíciles, grandes. Casi burlescas. Animales de cuero oscuro, y años de suspicacia abordada temporada tras temporada. Aquí... no habría lugar a dudas. Seria el pescador o el pez.

Como un llamado de la voz sagrada, atendimos fieles. Y esa atención nos mandaba hipnotizados, a la Ruta 40. A comerle kilómetros y a encontrar el sol del desierto... entre mates y bizcochitos Don Satur. 

Llenos de sueños, intoxicados por el cansancio físico y mental del viaje, que con su latir, quería apoderarse de las horas. Entre cabeceos y almohadas improvisadas.  Horas que pasaban por docenas. Finalmente, la noche del otro día, nos mostró el lugar donde haríamos base permanente. Una cabaña soñada, de madera patagónica, donde cada paso sonaba como kultrun... como debía ser.






































La mañana... jamas repararía el cansancio del viaje. Pero como estoicos pescadores, las ansias y las ganas, vencían en la pulseada  y partíamos rumbo al Parque Los Alerces. Nos recibía mudo de gente. Solo una cabaña, anunciaba el puesto del guardaparque ausente. Un mapa... y algunos carteles pintorescos, no nos quitaban la atención al contorno de aromos.


Posteriormente, un camino de tierra, nos daría lugar a nuestro punto  de partida, en un costado soñado, perfecto, casi nirvanico. Un nido entre alerces bicentenarios, cipreses y cañas colihues que jugaban con  la brisa... entre sombras y luces. 

Ansiosos partimos... buscando los indicios del charco. Cada punto fue referenciado por Jordi. Así, en unos minutos de caminata...pasábamos por las alfombras de musgos. Una formación exquisita de verde intenso, con un inquieto y ondulante movimiento a nuestro transito. 



Docenas de insectos voladores, en un aire casi estático, nos anticipaban el páramo próximo. Megalopteras, dípteras, caddis y alguaciles. Todos ellos en un anónimo y perfecto mecanismo natural. En una ignorada coreografía. Un bosque viejo... crujiente y contrastante. Las lengas contaban historias. Con sus troncos vestidos de harapos, me transportaban a algún cuento de Tolkien. Las aguas oscuras y silentes, acentuaban la sensación. 

Silencio... inminente silencio. El agua muda. Inmutable. 


En sus entrañas, oscuras... sombras de enormes truchas se desplazaban. Casi flotaban en el cielo reflejado de la tarde. 




Nos percibían. Me di cuenta de ello, porque sus movimientos lentos, eran precedidos a alguno nuestro. Nos investigaban, como nosotros a ellas.


Ideamos a los efectos, una estrategia de pesca y acecho. Siempre... aconsejados por Jordi Babusci.


Escondidos detrás de unas lengas... lancé mi mosca, con un cast de arco. Implementado en sitios donde es muy difícil castear. El artilugio transportado, fue una Prince Bead Head, minúscula en anzuelo #22. Con la riesgosa decisión, de un 5X fluoro en su vinculo. Formula que dio por resultado, una tomada y un corte violento. Mi presa estaba comiendo scuds, pequeños camarones de agua dulce, escondidos en las algas del fondo.  Lo denotaba su boca blanca en movimiento, que contrastaba con el negro te del lecho. También me advertía del instinto Fontinallis. Presento  mi engaño y lo dejo profundizar. A escasos centímetros del fondo, apenas le doy movimiento. Inmediatamente, la Fontinallis, la mira y  toma. Al sentirse pinchada, huye y se escuda entre unos troncos hundidos, raudamente retornando hacia mi y enredando el nylon entre el palerio. Este movimiento, hizo estallar el tippet. Era una trucha con mucha experiencia evidentemente, que dio por tierra mis deseos de tenerla en las manos.


La venganza seria tomada por Diego Peixoto. El cual, sigiloso... presenta una caddis emergente y pincha una Arco Iris, vieja y perfecta. Su cuero ennegrecido denotaba su edad. Mostraba su carácter residente.




En segundos...luego de esos instantes que se desean en los sueños Esos instantes que rogamos a Dios, se encarnen criminales en nuestra memoria, la devuelve al agua con la mas grande de las admiraciones y el respeto merecido. Fue ella, quien honro su mosca, fue ella, quien distinguió al pescador.




La tarde corría por la periferia del cansancio acumulado. Se adelantaban las sombras entre los arboles, el pesar del ambiente, la quietud casi hipoxica del aire y la extrema sutileza necesaria para engañar a la viejas.  Era extenuante para todos.

Varias truchas fueron pescadas por Marcelo Perez, donde la invisibilidad era requerimiento excluyente. 

Jordi Babusci, implementaba su técnica insuperable. Inspirada y mejorada, en la pesca al hilo. Ya su vara se arquea, tiembla endemoniada. La presentación era exacta y corta. Hundiendo rápidamente la ninfa lastrada. El sistema siempre en la tensión perfecta.




Una anciana y fuerte Fontinallis pintada de eras, maltrataba su brazo. Luego de varios minutos, estuvo en sus manos. Lugar donde aun, seguiría peleando con inusitada bravura. Un macho de quijada pronunciada, digno y emblemático de las truchas expertas.




Así, se fueron estableciendo las eficiencias entre las técnicas en el espejo. Sin dudas, la ninfa lastrada con la técnica de Jordi, hacia la abismal diferencia. 


Este páramo, tiene la particularidad de albergar las tres especies fundamentales... Arco Iris, Fontinallis y Marrones. Todas... son grandes y residentes. Así, minutos mas tarde, le volvía a aterrorizaban la mosca a Jordi una viva Arco Iris. Batalla de saltos inescrupulosos, que daban por cerrado el pozo.




Nuestro sueño... se hacia realidad palpable.  Estábamos pescando truchas notables. Estábamos ampliando el horizonte de nuestras técnicas ninferas, incorporando  la Pesca Checa, en manos de un experto.
 

Valió el esfuerzo invertido en llegar al lugar. Cada kilómetro era proporcional a los gramos de truchas capturadas. Al segundo de experiencia. A la calidad de la pesca. Es indescriptible el esfuerzo mental que exige al pescador, capturar una trucha experta. Es la combinación del arte, la técnica, el instinto, la experiencia y sobretodo la sutileza requerida.

Muchos amigos mosqueros, han capturado a estas viejas. Labor poco fácil y de obligada vocación de pesca al acecho, con sutil encanto del movimiento exacto y la presentación silenciosa. Solo así , nos encontraremos con estas  truchas.  Sino... nos relegaremos al acto impotente de verlas y verlas, pero no poder pescarlas.



Podría expresar entre lineas, que es un lugar inquietante, que no permite errores. Puedo aseverar que son truchas extremadamente difíciles de pescar. Sabias, inteligentes... de instinto profundamente asimilado.  La inteligencia animal del ancestral impulso a la vida... la de haber sobrellevado sequías, inundaciones y capturas. 

Eramos objetivamente dos  adversarios... tal vez con la misma cualidad, igual instinto y la misma experiencia. Habíamos  pasado en definitiva, por las mismas situaciones vitales... cuantas veces engañados, derrotados y honrados de gloria, tantas veces haciendo lo necesario para lograr un sueño. Mi razón y su instinto.

Al final de cuentas, los dos buscábamos lo mismo... sobrevivir un tiempo mas. END


Nuestro equipo quiere expresar su  agradecimiento especial, a nuestro amigo Jordi Babusci, el cual es portador de una gran cualidad humana. Excelente guía, y mejor pescador. Son esas personas que brindan todo, por su cliente. Gracias Jordi. Lo recomendamos. Tel: 2945687133. Mail: babuflycasting@gmail.com

Autor: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía Peixoto Aguilar Rech Filmmakers: Jorge Aguilar Rech.
Protagonistas: Jordi Babusci, Jorge Aguilar Rech, Marcelo Perez Gerardi.
Colaboración especial: Tomas Francisco García Plandolit y Esteban Carabillo.
Fotografía colaboradores: Tomas Francisco García Plandolit/Adrian Petersen
BROWN TROUT ARGENTINA.                      PEIXOTO AGUILAR RECH filmmaker         Copyright 2014-2015. 
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