Pensamientos junto al rio. La falacia de la competencia.

El arte es búsqueda. Es crítica y crecimiento. Es hacer lo mismo que decenas de miles… pero distinto. Y cada una de ellas, diferente a la otra. Es el poder... de ver lo crudamente real, como  una expresión única e irrepetiblemente bella.  Es hallar la paz de tu espíritu, cuando expresas cada ímpetu creativo.  



Considerar un deporte esta actividad... es por lo menos un error conceptual. Aquí... no hay adversario notificado y francamente declarado. Nuestra pesca así declarada, terminaría siendo un acto de egoísmo puro.  No pudiendo evitar sentirme como aquel que le juega carreras al viento. Como podríamos considerarla un deporte si acá... no hay vencedores, tampoco vencidos. Al pez solamente le basta con la sobre vida. A nosotros... con la captura. Donde esta el triunfo, quien es el héroe, quien el vencido?.

Tal vez... el adversario, sea uno mismo. Tal vez, la competencia preestablecida sea, a nuestras limitaciones físicas, nuestros fracasos intelectuales, el escaso y perdido instinto, nuestro irrespetuoso implante ante lo natural y el exacerbado y destructivo ego individual.


He escuchado a algunos expertos... midiendo tamaños y cantidades. Intentando hacer de esto... una competencia.  Y este humilde y eterno aprendiz se cuestiona, porque esos expertos no estudian mas profundamente al pez, al ambiente y los elementos del mismo. Porque intentamos cada vez mas, alejarnos de la escencia de la pesca con mosca?.

Quien puede arrogarse cualidad de ponderar, cual trucha es mas importante que otra. Cual vale mas...si las decenas pescadas o mi única trucha perfecta.

Resulta tan importante, exponer el tamaño de un pez, para algunos?. Necesidades ancestrales de demostrar eficacia y fortaleza, aun siguen reflotando desde la masa inconsciente de algunos. El falso éxtasis del pescador eficaz, el que tiene los secretos para mantener a la tribu.

Por ello… vivo la pesca con mosca como  un arte incomparable y genial. Libre. Una expresión única,  despojada, rebelde, desenfrenada y en paz con todos los seres. Soñando que algún día mi pez, pueda entenderme. END



Autor: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Jorge Aguilar Rech y Pablo Aguilar Rech
BROWN TROUT ARGENTINA
Copyright 2015.
Todos los derechos reservados.

Carrileufu Salmon Salar

El día anterior habíamos pescado el Rivadavia. Y el se había vengado.

Tras una intensa jornada, donde al retorno... nos tomo la noche. Por esa sobredosis de entusiasmo. Experimentamos unas horas donde pusimos en practica toda la pericia aprendida durante años, en cuanto a supervivencia se refiere. Al cerrar la jornada de pesca, comenzamos a volver.  En minutos... perdimos el rumbo y nos internamos en el mudo bosque de cañas Colihues ( Chusquea Culeou), alerces y troncos caídos. Perdiendo el horizonte al retorno. Al caer la luz, el bosque se hacia cada vez mas impenetrable. Demoramos 5 horas en volver. Agotados, empapados, y sin nada de resto... Entre balbuceos y voces ciegas, acordamos un destino mas tranquilo. Decidimos pescar la boca del Carrileufu.

La noche no nos había reparado el físico, tal vez tampoco el espíritu. Entre el silencio del desayuno y las luces de la mañana, nos atropellaba la ruta hacia el río. Un lugar sincero, estructurado y con geografía amigable.

Carrileufu Salmon Salar. from BROWNTROUTARGENTINA Fly fishing on Vimeo.


Eran las 8:30 de la mañana cuando Jordi Babusci llegaba a la cabaña con las inmejorables medialunas chubutenses.  Todos y cada uno de los secretos del lugar a pescar. Un tipo excepcional que además de ser un excelente guía, es un amigo. Luego de desayunar nos dirigíamos por la ruta... La boca del Carrileufu, nos esperaba.  En el camino el ultimo bastión del puesto de control de Dydimo, nos pediría los waders y botas para sumergirlos en agua clorada.


El día era luminoso, templado y con un viento persistente, pero todo indicaba que seria una jornada excepcional.

Al llegar al puesto del guardaparque de la boca del Carrileufu, nos encontrábamos con la boca de mencionado río, la afluencia del Arroyo Correntoso y el fondo excepcional del Lago Cholila, coronado por el Tres Picos. 


Después de contemplar el paisaje, respirar cada molécula de aire puro y llenarnos el alma de  paisajes...comenzamos a preparar nuestros equipos. Todos equipos livianos de acción media, preparados para encontrarnos con animales de gran poder de lucha. El paraje, era perfecto. Las construcciones entre el verde eran perfectas conjunciones entre la naturaleza y el hombre. 

Comenzamos a lanzar cercano al muelle. Logramos ver truchas de aproximadamente 3 kilogramos, comiendo arriba. Lance, posando mi mosca en el recorrido de la trucha. Varias veces no la miraban. Supongo a estas alturas que sabían leer y escribir. Tras los primeros lanzamientos, logro que tome una  Real Caddis. Clavada inminente pero me adelanta la acción la trucha y escupiendola, me deja con  las manos vacías. 

Desde este momento y habiendo sido derrotados por estas inigualables truchas,  decidimos subir unos cientos de metros por el Pedregoso.

El arroyo tenia características de río, dado su gran caudal, típico inicio de temporada. Pero a la vez, de escasa profundidad, amplísimas correderas y un agua extremadamente cristalina, que corría entre sauces y cortaderas.  Tenia en mis manos una caña #4 Mid flex con una linea de flote Scientific Anglers... y un extenso tippet de 4X de9 pies, en el había atado una pequeña Bichon Fly. Con ella, trabajaría una corredera amplia, que se profundizaba bajo unos sauces, en un punto donde el camino cortaba el arroyo. Al llegar, mi primer lanzamiento arriba del arroyo hace profundizar la mosca hacia la profunda agua del pozon, fueron tres lanzamientos cuando en este ultimo me sorprende una violenta tomada casi al final de la corredera. Mi Cayuga comienza a ronronear violentamente y sin cesar seguido de un inminente salto plata. Era una sinfonía perfecta, seguida de un espectacular trabajo de mi caña que intentaba aliviar mi músculo. La lucha se iba acortando y traía cada vez mas cerca a mi pez, el cual logro distinguir como un Salmón encerrado. A pura astucia animas, sacudida tras sacudida logra escaparse de mi engaño, dejándome solo con la satisfacción de solo haberlo engañado.


Me siento a un costado del arroyo... para contemplar el hecho, el entorno, a disfrutar ese instante donde ese pequeño animal, había ganado en justa pelea. 

Minutos mas tarde, Diego y Marcelo retornaban del arroyo superior, sin resultados. Juntos bajábamos al encuentro del Carrileufu.



En el río, Diego se interna lentamente en el gran veril. Lo atacaba lentamente desde lo mas próximo a lo mas adentrado al curso del río. Al llegar al veril, lo dibujaba...lanzando a la corriente y dejando profundizar su Wolly Bugger Olive hasta unos 50 metros. Su Sincking Tip de 350 grains, de aseguraba la profundidad necesaria. Traía en tirones cortos y continuos, cunado una indómita sacudida y un inmediato salto le denunciaba una tomada de Salmón. Tensa su vara criminal... y tras unos intensos minutos, el copo da por finalizada la batalla. Un bello Salmón Encerrado era devuelto.


  
Nos reuníamos unos minutos, para un almorzar. Improvisadas milanesas que resultaron ser un verdadero manjar. Habían  traspasado el largo viaje desde Mendoza. 

Al finalizar el almuerzo, la ultima etapa de pesca... me encontró pescando una larga corredera... aguas abajo. Lanzaba  río través, corregía unas veces y dejaba la linea profundizar. Los 350 grains de la Stream Express, hundimiento total, arrastraba en las piedras del fondo. Unos minutos de casteo tras casteo... dieron resultado.  

Algún pez había tomado mi mosca... una Doctor Lecter en alambre # 8, había sido atacado. 



En segundos, el pez nada hacia mi... obligándome a subir los brazos y hacerme rápidamente hacia taras. El primero de un cuarteto de saltos, me sorprendía... era un Salmón Salar increíble. Temblaban mis pierna y rogaba a Dios, hacer todo perfecto para que mi anzuelo sin rebaba, no se zafara.


Mi vara se arqueaba brutalmente, mis brazos tensos hasta el calambre. Finalmente, podía encallara en el pedregullo sumergido. Mi copo ausente con aviso. Tomo finalmente contacto con su exquisita piel. La helada carne. Su resbalosa textura color plata. Sacándole la mosca, la tomo de la cola y le doy libertad. La libertad que renueva mi relación con el lugar, con el duende de la vida... con toda las criaturas de la creación



Mis manos adoloridas... mi corazón aun saliéndose del pecho ...serán testigos. Y en cada fibra del músculo se quedara gravada, la tensión violenta, larga y despiadada de la lucha. END


FOTOBOOK



Autor: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Diego Peixoto y Jorge Aguilar Rech.
Video: PEIXar Micros.
BROWN TROUT ARGENTINA.
Copyright 2015.
Todos los derechos reservados.
Agradecimiento Especial: Amigo y gran guía Jordy Babusci
Protagonistas: Jorge Aguilar Rech, Marcelo Perez y Diego Peixoto