TK a solo CKs

Pescando en el Tecka.

Agotados, esa era la palabra exacta. Transcurrían ya  seis días de pesca intensiva. Habíamos ido por las soñadas truchas y las habíamos encontrado. Con jornadas extensas, pescas cuantiosas, en cantidad y calidad. Acompañadas de largas caminatas y algunas aventuras de supervivencia. No hablo del agotamiento físico del trajín diario citadino,  sino... ese que  nos expone al extremo cansancio físico, y que nos colma de la necesidad innegable de ser tele transportado al lugar donde se pescamos. Mágica e instantáneamente ponernos en el estado de asecho y eliminar el trayecto del viaje. 

Con mas ímpetu colectivo y solidario, que convencimiento, nos dirigimos al río Gualjaina o mas conocido como Tecka. Un hilo color te, de 200 km de largo, que se extiende entre las faldas de los cerros y los amplísimos valles esteparios. Acariciando a Futalufquen, corre al norte. Lugar muy cercano a Esquel, Provincia de Chubut, Argentina. La ruta 40 perfecta, nos mostraba a los costados extensas planicies esteparias patagónicas, manchadas de vacas y corderos.

Unos 40 minutos solamente transcurrían, cuando descendíamos del auto, y hacíamos cobijo, a la orilla de un alambrado. Al situarnos en el lugar, nos percatamos que es un río con muy poco carácter. Silencioso y sincero.  Se desplaza lento, oscuro. Entre barrancos y hayas en procesión, va cortando la pradera.



Nos acercamos al veril, lentos y casi escondidos. No existe cuadro mas alentador y bello que ver a las truchas comer arriba. El rise , siempre lo he visto como un libro, que habré el juego de la pesca a la vista con la expresión lo que esta comiendo nuestra futura presa. Los saltos o splash y las lomeadas, también llamados porpoising nos expresaban que comían emergentes y posteriormente emergidas a punto de volar. Había en la zona, un hatch permanente de  tricopteras. Preparados para una pesca de piezas pequeñas, y a la vista... armamos equipos livianos. 


Personalmente me hice de la # 1 Superfine, de obligado flote y un  leader de 6 pies trenzado por Pablito Matthews, de seda finalizado con un tipped 7x de unos 3 pies mas. La mosca que transportaría, seria una Turck Tarántula en alambre # 12.  Lanzo hacia la orilla contraria... donde había detectado el rise. Apenas apoyo en el agua, una Arco Iris la ataca violentamente. Mi engaño es eficiente y me trae la furiosa y joven pequeña, a mis manos. Varias corridas y saltos, me llenaron de felicidad. Bella y vigorosa, como trucha sana, ya en pleno contacto con ella, sentía su musculatura en mis manos. Sin separarla del hilo del agua, volvió a su ámbito inmediatamente. 


La actividad del paraje, continuaba. Ciclo tras ciclo incansablemente. Unas libélulas jugaban en el aire, lo que me insinuaba, que podrán haber algunas Dragons por los juncales. Continué trabajando mientras, a la engomada tarántula. Tomada tras tomada era lentamente destrozada. 

Esta bella mosca... imita un insecto emergido dispuesto a volar, y en ocasiones a una terrestre. Depende como se presente y trabaje. Es muy versátil, pudiendo ser tratada con varias técnicas como a deriva natural, accidental, o en skating y hasta en dropper, con una ninfa colgada. Una mosca creada durante la One Fly de Jackson Hole.


Así, tras varias capturas, tome la decisión de probar en el posón superior  a este,una Libélula Spent,  atada por mi amigo del alma Dario Pedemonte. Creada totalmente en cul de canard.  La imperceptible mosca, se posaba suavemente sobre la tensión del agua, y caía a deriva natural, hacia una zona de juncos. Solamente el viento... movía a la mosca. Varias tomadas sin poder pinchar alguna, dieron de baja a la finísima expresión del atado. Opte por cambiar por una spent de libélula color azul, la que entrega inmediatamente toda su belleza en una suave tomada se una Arco Iris pintadisima de rosado furioso. 


Pasos cercanos, Marcelo... tentaban a las suyas. En un extenso back eddy perfecto, lanzaba su engaño. Trabaja una Caddis en alambre #10. 

 Pero su mosca no daba con la atención del pez. Varios tiros y el pez estaba ausente.
 

Metros mas arriba descubre una formación de verdín y vegetación sumergida. Marcelo comentaba lo que un lugareño nos comentaba... que las truchas del Tecka, se alimentaban  con ranas. Busca en su caja, y ningún patrón respondía a algo parecido al patrón. Toma una Marabu Muddler;Verde con patas de goma y la sumerge en flota moscas... dándole destino de noble a la promiscua emplumada. Lanza al juncal, apenas posa, trae en scating continuo. Logrando el típico slap, slap, slap... de los poppers, y se iba hundiendo lentamente. De lo profundo, una enérgica marrón, tomaba enardecida a la imitación. Ignoro si por crédula ingenuidad o por rencor a la travestida pelusa. Furiosa peleaba y corría intentando escapar.  decena de saltos y sacudidas seguidas de carreras muy extensas. Segundos mas tarde, la tenia entre sus manos. 


Uno de los típicos y extraños paisajes de captura fue el que nos hizo presenciar. Como buen predador, necesitaba alivianar peso para escapar, vomitando a los efectos una ranita a medio digerir. De esto es lo que se habla cuando consideramos que el pez sale ileso de una devolución.  Siempre, siempre existe un impacto.


Pero Marcelo, me daba muestra de la versatilidad que se debe tener, cuando no existe el patrón seseado en nuestra caja, y no se tiene ningún artilugio para atar.

Dieguito por otro lado, un poco mas alejado, capturaba una quintina de Arco Iris. Esta seguidilla de tomadas, se debía a la mosca utilizada. Una Caddis enorme en anzuelo #10. Los lanzamientos cruzaban el pool, y casi tocando el otro lado, tenían sus mas satisfactorios resultados. Violentas tomadas, seguidas de saltos y corridas.





Todas las truchas promediaban los 250 gramos. Existían sectores de Arco Iris, otro de Marrones y nos faltaba colonizar el espacio de las esquivas Fontinallis. Lograr el grand slam. Comenzamos a buscarlas.


Aquí, las voces de uno de mis maestros... hacia eco. Me senté unos minutos a contemplar el paisaje. A absorber el duende del ambiente, latir al pulso del arroyo, escuchar a sus insectos. Sumergiéndote en el plano sensorial de lugar. En minutos, los minúsculos hatchs de dípteros eran visibles como un acto de danza de Soleil. Mágicas y minúsculas, las eclosiones eran celebradas por un rise tras otro.


En mi tippet 7x, in nota y  bella, anudaba una Adam Blue en alambre # 20. La presento a escasos metros de la eclosión. Entre el bicherio, un boca blanca, tomaba la mosca. Furiosa, encalla en unos segundos en un verdín.

Devolverla al agua, fue renovar la alianza. Poner esperanza en la vida, fe... en malquerida naturaleza, en nuestro delgado equilibrio natural.  Ese trato que solo nosotros comprendemos. END




Autor: Jorge Aguilar Rech
Edición: Jorge Aguilar Rech
Fotografía: Jorge Aguilar Rech y Diego Peixoto
BROWN TROUT ARGENTINA
Copyright 2015
Todos los derechos reservados.

Pensamientos junto al río.

Después de un tiempo de pescar, andar por arroyos, lagos, ríos y algunos mares... caminar  por cerros, montañas, bosques y praderas, he conocido peces, mas dignos, sabios e íntegros, que algunos pescadores con mosca. 

En el pez, halle instinto, fuerza y sabiduría. Halle en el arroyo la ingenuidad de un niño. En los bosques... el silencio justo y protector, en los ríos... descubrí la verdadera grandeza y generosidad, en los lagos, la profundidad...en los cerros el desafío, el los mares la rebeldía y el las praderas la sencillez.


Que lejos están, de poder transmitir algún mensaje... munidos de varitas mágicas, un libro de recetas obsoletas y un batallón de necios, con mas estrellitas de chapa y cartón... que experiencia. Haciéndose dueños de los lejanos, inalcanzables y celosamente guardados secretos. Haciéndose dueños de los peces de todos.

Algunos, se hallan carentes de lógica, independencia conceptual, apegados a la triste porno culture del tamaño del pez, la técnica del sinrazón y sofisticándose cada vez mas... hasta perder la belleza de lo simple, lo sencillo... lo verdadero.

Algunos... se han convertido en gimnastas de la linea, otros en filósofos del sinsentido, los científicos de fly shop. Otros... tristemente en psicóticos de la devolución sin daño, aceptando la contradicción mas idiota y enferma que se puede engendrar nuestra razón... la de mensurar el daño en pro a nuestra diversión, sintiéndonos emperadores del agua, por volver a otorgar el derecho a la vida a un pez. La que el creador nos regalo a todas las criaturas.

Es nuestra religión, la búsqueda, el conocimiento, la simpleza, la verdad y la ciencia. Convencidos de que algunos pescadores con mosca, están siendo pescados por el mas vergonzoso predador conocido... el pescador de necios. Volvamos a lo verdadero...a la esencia. END

Dedicación especial: A esos discapacitados emocionales, que se encuentran con su pequeña cuota de poder.
Autor: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
BROWN TROUT ARGENTINA.
Copyright 2015.
Todos los derechos reservados.

El charco de las viejas.

Un sueño persistente nos llevaba a Chubut, bien al sur... en la Patagonia Argentina. Elegimos el destino, después de varias reuniones de bar. Noches enteras, evaluando, descartando y ponderando destinos. Tal vez, mas de las prudentes. Amparados en mapas, papelitos, relatos e historias de hazañas de temporadas pasadas. Decenas de posibilidades caían sobre la mesa, como cartas de póker, sobre un tablero de incertidumbres, mas que certezas. Pero eran cartas marcadas. El sueño de irnos... la necesidad de estar lejos, de pescar lo jamas pescado... todo ello quedaba atrás, cuando Jordi nos llamaba y manoseaba el azar.

Nos emborrachaba de historias de truchas malas, difíciles, grandes. Casi burlescas. Animales de cuero oscuro, y años de suspicacia abordada temporada tras temporada. Aquí... no habría lugar a dudas. Seria el pescador o el pez.

Como un llamado de la voz sagrada, atendimos fieles. Y esa atención nos mandaba hipnotizados, a la Ruta 40. A comerle kilómetros y a encontrar el sol del desierto... entre mates y bizcochitos Don Satur. 

Llenos de sueños, intoxicados por el cansancio físico y mental del viaje, que con su latir, quería apoderarse de las horas. Entre cabeceos y almohadas improvisadas.  Horas que pasaban por docenas. Finalmente, la noche del otro día, nos mostró el lugar donde haríamos base permanente. Una cabaña soñada, de madera patagónica, donde cada paso sonaba como kultrun... como debía ser.






































La mañana... jamas repararía el cansancio del viaje. Pero como estoicos pescadores, las ansias y las ganas, vencían en la pulseada  y partíamos rumbo al Parque Los Alerces. Nos recibía mudo de gente. Solo una cabaña, anunciaba el puesto del guardaparque ausente. Un mapa... y algunos carteles pintorescos, no nos quitaban la atención al contorno de aromos.


Posteriormente, un camino de tierra, nos daría lugar a nuestro punto  de partida, en un costado soñado, perfecto, casi nirvanico. Un nido entre alerces bicentenarios, cipreses y cañas colihues que jugaban con  la brisa... entre sombras y luces. 

Ansiosos partimos... buscando los indicios del charco. Cada punto fue referenciado por Jordi. Así, en unos minutos de caminata...pasábamos por las alfombras de musgos. Una formación exquisita de verde intenso, con un inquieto y ondulante movimiento a nuestro transito. 



Docenas de insectos voladores, en un aire casi estático, nos anticipaban el páramo próximo. Megalopteras, dípteras, caddis y alguaciles. Todos ellos en un anónimo y perfecto mecanismo natural. En una ignorada coreografía. Un bosque viejo... crujiente y contrastante. Las lengas contaban historias. Con sus troncos vestidos de harapos, me transportaban a algún cuento de Tolkien. Las aguas oscuras y silentes, acentuaban la sensación. 

Silencio... inminente silencio. El agua muda. Inmutable. 


En sus entrañas, oscuras... sombras de enormes truchas se desplazaban. Casi flotaban en el cielo reflejado de la tarde. 




Nos percibían. Me di cuenta de ello, porque sus movimientos lentos, eran precedidos a alguno nuestro. Nos investigaban, como nosotros a ellas.


Ideamos a los efectos, una estrategia de pesca y acecho. Siempre... aconsejados por Jordi Babusci.


Escondidos detrás de unas lengas... lancé mi mosca, con un cast de arco. Implementado en sitios donde es muy difícil castear. El artilugio transportado, fue una Prince Bead Head, minúscula en anzuelo #22. Con la riesgosa decisión, de un 5X fluoro en su vinculo. Formula que dio por resultado, una tomada y un corte violento. Mi presa estaba comiendo scuds, pequeños camarones de agua dulce, escondidos en las algas del fondo.  Lo denotaba su boca blanca en movimiento, que contrastaba con el negro te del lecho. También me advertía del instinto Fontinallis. Presento  mi engaño y lo dejo profundizar. A escasos centímetros del fondo, apenas le doy movimiento. Inmediatamente, la Fontinallis, la mira y  toma. Al sentirse pinchada, huye y se escuda entre unos troncos hundidos, raudamente retornando hacia mi y enredando el nylon entre el palerio. Este movimiento, hizo estallar el tippet. Era una trucha con mucha experiencia evidentemente, que dio por tierra mis deseos de tenerla en las manos.


La venganza seria tomada por Diego Peixoto. El cual, sigiloso... presenta una caddis emergente y pincha una Arco Iris, vieja y perfecta. Su cuero ennegrecido denotaba su edad. Mostraba su carácter residente.




En segundos...luego de esos instantes que se desean en los sueños Esos instantes que rogamos a Dios, se encarnen criminales en nuestra memoria, la devuelve al agua con la mas grande de las admiraciones y el respeto merecido. Fue ella, quien honro su mosca, fue ella, quien distinguió al pescador.




La tarde corría por la periferia del cansancio acumulado. Se adelantaban las sombras entre los arboles, el pesar del ambiente, la quietud casi hipoxica del aire y la extrema sutileza necesaria para engañar a la viejas.  Era extenuante para todos.

Varias truchas fueron pescadas por Marcelo Perez, donde la invisibilidad era requerimiento excluyente. 

Jordi Babusci, implementaba su técnica insuperable. Inspirada y mejorada, en la pesca al hilo. Ya su vara se arquea, tiembla endemoniada. La presentación era exacta y corta. Hundiendo rápidamente la ninfa lastrada. El sistema siempre en la tensión perfecta.




Una anciana y fuerte Fontinallis pintada de eras, maltrataba su brazo. Luego de varios minutos, estuvo en sus manos. Lugar donde aun, seguiría peleando con inusitada bravura. Un macho de quijada pronunciada, digno y emblemático de las truchas expertas.




Así, se fueron estableciendo las eficiencias entre las técnicas en el espejo. Sin dudas, la ninfa lastrada con la técnica de Jordi, hacia la abismal diferencia. 


Este páramo, tiene la particularidad de albergar las tres especies fundamentales... Arco Iris, Fontinallis y Marrones. Todas... son grandes y residentes. Así, minutos mas tarde, le volvía a aterrorizaban la mosca a Jordi una viva Arco Iris. Batalla de saltos inescrupulosos, que daban por cerrado el pozo.




Nuestro sueño... se hacia realidad palpable.  Estábamos pescando truchas notables. Estábamos ampliando el horizonte de nuestras técnicas ninferas, incorporando  la Pesca Checa, en manos de un experto.
 

Valió el esfuerzo invertido en llegar al lugar. Cada kilómetro era proporcional a los gramos de truchas capturadas. Al segundo de experiencia. A la calidad de la pesca. Es indescriptible el esfuerzo mental que exige al pescador, capturar una trucha experta. Es la combinación del arte, la técnica, el instinto, la experiencia y sobretodo la sutileza requerida.

Muchos amigos mosqueros, han capturado a estas viejas. Labor poco fácil y de obligada vocación de pesca al acecho, con sutil encanto del movimiento exacto y la presentación silenciosa. Solo así , nos encontraremos con estas  truchas.  Sino... nos relegaremos al acto impotente de verlas y verlas, pero no poder pescarlas.



Podría expresar entre lineas, que es un lugar inquietante, que no permite errores. Puedo aseverar que son truchas extremadamente difíciles de pescar. Sabias, inteligentes... de instinto profundamente asimilado.  La inteligencia animal del ancestral impulso a la vida... la de haber sobrellevado sequías, inundaciones y capturas. 

Eramos objetivamente dos  adversarios... tal vez con la misma cualidad, igual instinto y la misma experiencia. Habíamos  pasado en definitiva, por las mismas situaciones vitales... cuantas veces engañados, derrotados y honrados de gloria, tantas veces haciendo lo necesario para lograr un sueño. Mi razón y su instinto.

Al final de cuentas, los dos buscábamos lo mismo... sobrevivir un tiempo mas. END


Nuestro equipo quiere expresar su  agradecimiento especial, a nuestro amigo Jordi Babusci, el cual es portador de una gran cualidad humana. Excelente guía, y mejor pescador. Son esas personas que brindan todo, por su cliente. Gracias Jordi. Lo recomendamos. Tel: 2945687133. Mail: babuflycasting@gmail.com

Autor: Jorge Aguilar Rech.
Edición: Jorge Aguilar Rech.
Fotografía Peixoto Aguilar Rech Filmmakers: Jorge Aguilar Rech.
Protagonistas: Jordi Babusci, Jorge Aguilar Rech, Marcelo Perez Gerardi.
Colaboración especial: Tomas Francisco García Plandolit y Esteban Carabillo.
Fotografía colaboradores: Tomas Francisco García Plandolit/Adrian Petersen
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